Formatea tu diskette...

Sin comentarios Vade Retro - 20/10/2017 - 10:11 PM

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Bill Gates, el "floppy boy", en 1985...  

 

Las palabras cambian, evolucionan y tienen vigencia en un tiempo determinado. Por estos días, nuestros oídos están acostumbrados a escuchar o leer ciertos términos: Facebook, selfie, Twitter, hashtag, LOL, OMG o YOLO. Pero a inicios de los noventas, con los albores de la computación personal, ciertas palabras en inglés comenzaban a emerger en el lenguaje adolescente, causando sorpresa (ya que no era común hablar con términos anglosajones): DOS, PrintMaster, IBM, Comando-Alt y por supuesto, Diskette. Sí, DISKETTE. 

Aquí, su majestad el diskette:

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Mucho antes de que el mundo estuviese dominado por los gigabytes y terabytes, el archivamiento de documentos informáticos dependía de estos objetos de plástico flexible (y un orificio al centro), que tenían el tamaño de una servilleta de papel o quizás menos. La primera vez que vi uno fue en 1992, en una de las clases de computación del colegio San Antonio Marianistas (mi alma mater). Por esas épocas, la computación era un lenguaje ajeno a nuestra vida diaria. Casi nadie entendía muy bien cómo esos "televisores con teclado" podían ayudarnos a hacer cálculos o mejorar la sistematización de datos en diversas áreas. 

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A nosotros nos bastaba la calculadora y nuestra propia capacidad para hacer ecuaciones o redactar documentos en la máquina de escribir. De hecho, un año antes de mi primer encuentro con un diskette, llevé mi primer curso de mecanografía en el colegio, materia que contemplaba todo lo relacionado al uso de la máquina de escribir (la computadora de aquellos días). 

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No se reían. Así se hacían los trabajos antes. Era esto o a pulso con lapicero y papel. 

Eso de las computadoras nos sonaba más a un universo paralelo y a un lenguaje distinto e irreconocible, que en cierto modo lo era. Palabras como DOS, Print Master (ver foto abajo) o Word Perfect retumbaban en la cabeza de los chicos como trabalenguas que había que repetir y memorizarse en las aburridas clases de computación. Nadie ahí podía imaginar lo que se vendría en tan corto tiempo con la era de la computación y su dominio en la vida diaria de la gente. 

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Pero volvamos al diskette. El nombre de este producto fue escogido por ser muy similar a la palabra "cassette", la popular cinta magnética que todos usamos en los ochentas y noventas para grabar y reproducir música.

Pocos lo saben, pero este año el diskette (o floppy) cumple 50 años de existencia. Exactamente en 1967 la IBM inventa el primero de estos productos de la mano del ingeniero Alan Shugart. Este prototipo inicial de 8 pulgadas (y de solo lectura) fue usado por la empresa para cargas ciertos códigos de sus computadoras centrales. Con el tiempo, salieron los diskettes que podían almacenar una pequeña cantidad de datos. Por ejemplo, el Memorex 650 de 1972 podía guardar la friolera de ¡150 KB! Ya en 1978 se produjeron los clásicos diskettes 5 ¼ DS, DD con capacidad de 360 KB y en los ochentas salieron los modelos QD que tenían de 500 KB a un mega de memoria, suficiente para cargar algún videojuego o programa. 

Los noventas fueron los tiempos del diskette 3 ½ (de "alta densidad", de un tamaño más pequeño y mayor capacidad. Bueno en realidad, no tanto. Los más clásicos podían guardar un máximo de 1.44 MB, es decir apenas se podían guardar unas fotos (en baja resolución) y unos documentos de Word. Videos, imposible. Había marcas de todo tipo. Desde las clásicas Maxell o 3M Imation, hasta las menos populares Verbatim, Tandy, Opus, Dysan o Fullmark.   

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Miren esa capacidad: ¡1.44 MB!

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El resto ya es historia. Tras el diskette vino el CD-ROM, con capacidades de hasta 900 megabytes; de ahí llegaron las memorias USB, el disco duro portátil, la memoria SD y de ahí las microSD, populares en la actualidad por los smartphones. Y la capacidad hoy es sideral. Ya existen USB con memorias de hasta 2 terabytes. Heavy total. 

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No bad memories. Publicidad de la marca de diskettes Opus. 

En la actualidad los diskettes o disquetes son productos en desuso, obsoletos. Ya no se venden computadoras con la clásica disquetera para introducir estas memorias. A fines de los noventas, el diskette empezó a sustituirse por nuevos dispositivos de almacenamiento más manejables y claro, con mayor capacidad. Solo por comparar: una memoria USB de unos 8 GB equivale a unos 5.500 diskettes. ¿Te imaginas llevar esa cantidad de discos a casa? 

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Las clásicas disqueteras para los 3 ½. La usaban las PC 286, 386 y 486. 

A pesar de ser hoy un objeto viejo, anticuado y hasta antediluviano, lo cierto es que el diskette marcó toda una época. Su popularidad llegó incluso a los videojuegos. De hecho, Nintendo fabricó en 1986 una consola llamada Famicom Disk System, que usaba un formato de diskette parecido al de 3 ½. Este solo se lanzó en Japón (foto abajo). Incluso, había cámaras fotográficas que grababan las imágenes en este formato. 

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Tan necesarios se hicieron estos objetos, que fue muy común el uso de porta diskettes, unas cajas largas de plástico donde universitarios, ejecutivos y oficinistas podían guardar y organizar sus documentos de Word, archivos de Excel o fotos de poca resolución. 

Aquí, un portadiskette (o diskette box) del recuerdo. Con su clásico llaverito. 

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Y aquí un video que hicimos para demostrar el funcionamiento de esta tecnología de antaño. Ojalá les guste. 

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