Carritos, los de mis tiempos...

2 comentarios Vade Retro - 10/10/2016 - 9:12 PM

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Sexismo. Para los que ya pintamos canas, la niñez fue una época marcada por diversos estereotipos de género. A la hora de jugar, la regla siempre era una: "las muñecas para las niñas y los carritos para los niños". El mundo se manejaba así. Machista, arbitrario, injusto. Si no te gustaba, te agarraban de lorna o te sacaban la chochoca.

Y sin duda, la industria del juguete aprendió a reforzar ese orden, en mayor o menor medida, con tandas comerciales y un agresivo marketing en el que el niño debía ser el constructor, el soldado o el piloto de carreras, y las niñas las que daban de comer al bebe, las que preparaban la comida o cuidaban la casa.

Pero en la edad de la inocencia, esos prejuicios poco importaban a la hora de ensuciarse la ropa. En medio del vacilón, lo verdaderamente primordial era saber quién tenía el carrito más grande, el más veloz o el más colorido.

Las familias acomodadas esperaban la Navidad para regalar réplicas de autos clásicos o modernos, a pedal y/o motor, con el que sus engreídos se transportaban como si fueran grandes. Otros heredaban los modelos metálicos, más antiguos, de sus padres o abuelos. Había marcas diversas: Corgi Juniors, Marjorette, Yonezawa, Tin Toys y más.

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En la foto, dos viejos modelos metálicos... Un Ford Thunderbird del 57 de Majorette y un Land Rover de Corgi Juniors (al fondo)

Los que tomábamos leche Enci, en cambio, debíamos conformarnos con los pequeños carritos de plástico, esos que marchaban con ayuda de nuestras propias manos. ¡Ruuuunnn, ruuuunnnn...!

Los años ochenta fue una época dorada para los carritos de juguete. En la era pre Hot Wheel (marca casi desconocida para los niños de mi generación), la industria nacional tomó la batuta en la fabricación de estos productos. Basa y Hude eran los líderes de lejos, seguidos por Lynsa y Trioplast.

El primero revolucionó el mercado con su colección Mini Rudos, unos carritos de plástico pequeños que venían en paquetes de cuatro, como se ve en la foto.

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(Foto: Melissa Laguna)

Estos carritos eran tan pequeños y sencillos que se colocaban en piñatas, sorpresas y si mi memoria no me falla, hasta venían como regalo en una marca de chocolate de la época.

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En respuesta, Hude, "la nueva era del juguete en el Perú", sacó en 1988 una colección similar, llamada Mini Hude. Para diferenciarse de Basa, Procesos Plásticos S.A. (el nombre real de Hude) lanzó, además de la clásica "flota" constructora, una colección de vehículos de guerra y de carga. Aquí un ejemplo de los Mini Hude de carga y de los constructores...

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Este es el comercial con el que Hude lanzó a lo grande la colección Mini Hude.

Hoy en pleno siglo XXI, un juguete como este no tendría ningún éxito comercial. De hecho, a mí mismo me sorprende la sencillez con la que jugábamos en esa época. No necesitábamos nada más. Solo nuestra imaginación.

Con los noventas, el mundo infantil cambió y los juguetes se volvieron un poco más sofisticados. Fueron los tiempos de los T-ZZZERS, producidos por Basa (con la licencia de Kenner Parker Toys), unos carritos que corrían a gran velocidad cuando se les colocaba un tirador de plástico por detrás, como si fuera el arrancador del motor de un bote.

También fueron los tiempos de los camioncitos de Coca Cola y de los fantásticos carritos Super Fast y las motos Speed Wheel. Eran las épocas en que los niños conseguían los juguetes con el modo del canje. Uno tenía que juntar envases o tapas de algún producto y con poco dinero se podía conseguir el juguete en una bodega o tienda.

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En el caso de los Super Fast o Speed Wheel solo se necesitaban cinco chapas marcadas de Coca Cola, Fanta o Sprite mediana o litro y 20 mil intis de la época. Cada juguete tenía cuatro ediciones distintas y varios colores. Lo curioso de estos carritos es que llevaban una llave que se colocaba detrás e impulsaba el motorcito del carro para que salgan disparados. Además, eran fabricados por Hude...

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Hoy en día, estos carritos son muy difíciles de encontrar. Por lo menos en buen estado. Eran tan frágiles que un simple golpe podía malograr el mecanismo de arranque o romper cualquiera de sus partes. Yo he podido conseguir dos modelos de Super Fast con sus stickers aún sin colocar y uno de Speed Wheel, que aún funciona.

Aquí el comercial de los Super Fast, que ya incluía a una niña... Sin duda, los tiempos cambian...

2 comentarios

Yo tenia los camioncitos de Hude lis tenia en mi repisa de coleccion aunque muchos por desgracia se me extraviaron, pero que bueno que tengas esos recuerdo de Hude...

me gustaria saber si volveran a lanzar otra vez esa coleccion para los que nos perdimos...

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