¿A mano con la historia?

Sin comentarios De Copa en Copa - 17/06/2016 - 5:54 PM

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Han pasado 5 días desde la sorprendente victoria sobre Brasil. Han pasado 5 días en los que los peruanos hemos podido ver mil veces las repeticiones, escuchar las críticas del mundo futbolero, ver a Ruidiaz negar la mano y negarla nosotros mismos. Llegado el día del siguiente partido ya hemos hecho digestión y esa digestión nos dice una sola cosa: si pudimos ganarle a Brasil, debemos ganarle a Colombia.

No sé si tenemos las armas suficientes, porque nuestra selección es, usualmente inexplicable: cuando pensamos que tenemos todo para ganar y vemos el partido con camiseta y vincha blanquirrojas nos llevamos grandes decepciones. Cuando, por el contrario, lo vemos casualmente, en pijama y sin grandes expectativas -como a muchos les ocurrió el domingo- algo mágico, extraño y surrealista ocurre. 

Por eso, realizar un análisis concienzudo y demasiado específico sobre las fortalezas de Colombia con respecto a nosotros o nuestra estadística favorable en la historia de las copas américas es, incluso, inútil.

Ni Paolo, ni Edison Flores, ni Gallese, Cueva, Rodríguez o Polo jugarán mejor porque digamos que de las 15 veces que ambos equipos se han enfrentado en el torneo, Perú ha ganado 7 y Colombia solo 2. Tampoco lo harán porque digamos que, de esas dos veces, ninguna fue en campo neutral. Quizás, en cambio, sí lo harán al ver el MetLife Stadium de New Jersey lleno de banderas peruanas, con miles de compatriotas emocionados por ver a su selección no ya en un amistoso, si no en una instancia importante, a punto de pasar a semifinales por tercera Copa América consecutiva.

Ellos saben lo que tienen que hacer. No somos nosotros, a la distancia, los únicos técnicos amateurs que sabemos cuál es la fórmula para que Ospina no ataje todo, James no roce el balón con maestría o Cuadrado no desborde mortalmente. Ellos saben qué hacer, sí, pero no cómo les va a salir a la hora de la hora.

"Colombia tiene muchísimo talento y un montón de estrellas, pero quizá podamos imitar al Leicester City y dar la sorpresa una vez más", ha dicho Ñol Solano, asistente técnico de la selección, en declaraciones al portal de la FIFA. No es tan descabellado pensarlo. 

Si tuviera que pedirle algo al equipo, a pesar de que es absolutamente improbable que me lean, es que se saquen la mugre. Que peleen todas, que no se desconcentren, que dejen de jugarla elevada y bombeada, obsequiándosela al rival. Les diría que la rueden por el piso y toquen como saben, que sean machos y aprieten, sí, pero que no se ganen rojas o amarillos estúpidas que, finalmente, perjudican al equipo y todo el planteamiento e intención iniciales que tenga Gareca. No queremos ver al técnico con cara de impotencia sentado en la banca, pensando "¿Para qué acepté dirigir a esta mancha?". Queremos verlo orgulloso. Queremos verlos orgullosos a los 11, 12 o 14 que jueguen hoy. A todos los que alienten al equipo desde las tribunas del estadio en Nueva Jersey, en su bar favorito de Lima o desde su casa en algún lugar del mundo. Porque en todos lados siempre hay un peruano que ganó.  Solo así, clasificando, estaremos a mano con la historia.

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