Lio, no tengas Messiricordia

Sin comentarios De Copa en Copa - 04/07/2015 - 3:01 PM

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Anoche Messi durmió tranquilo. Eso, al menos, es lo que dice el Kun Agüero, que comparte habitación con él. Durmió como un bebé y soñó, qué duda cabe, con ese momento en que veía la pelota hundirse en el fondo de las redes del arco protegido por Claudio Bravo, su compañero en el Barcelona todo el año menos hoy, que estará en el pórtico chileno. Claudio Bravo va al fondo del arco con gesto fastidiado mientras Leo se acomoda en la cama, mueve la almohada y se echa boca abajo. Gol, golazo. Bravo fastidiado, Vidal sin saber qué hacer, Valdivia muy picón, Alexis en el piso. Messi acomoda la almohada y deja de roncar para recuperar la placidez. Todo eso no lo cuenta el Kun, pero lo imaginamos. Esta es la quinta final que juega con la selección argentina y quiere ganarla, como ganó el Mundial Sub 20 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Sampaoli sigue sin saber cómo responder a ese gol y Messi ya se levantó esta mañana, se acicaló, pensó en Thiago y en Antonella. Pensó también en el Maracaná, en la final perdida del Mundial y en el gol de Mario Götze que ha sido su pesadilla desde hace casi un año. Felizmente que ya se despertó y está bromeando con el Kun.

Sampaoli colapsa y piensa.

Chile no ha dormido desde el 11 de junio, día en que se inició esa obsesión que nosotros llamamos Copa América y ellos llaman "sueño". Chile sabe que tiene el mejor equipo posible desde que Zamorano y Salas colgaron las botas y decidieron empezar a ver los goles en Tv, ya no a meterlos. Bravo, Gary Medel, Marcelo Díaz, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Eduardo Vargas han sido piezas fundamentales durante todo el torneo, casi tanto como los arbitrajes. Y es que no vamos a negar aquí una verdad: Chile ha armado "su" copa pensando en que lo único que vale es ganar, aun cuando la potencia y el nivel de su equipo podían haberlo llevado a estas instancias sin esas "ayuditas". Esas "ayuditas" con las que han querido apoyarse son las manchas que empañan su presencia en la final y su posibilidad de campeonar. Desde el perdón a Vidal tras el vergonzoso incidente con la policía chilena tras su accidente de tránsito estando bebido, hasta el dedo de Jara, amén de las designaciones de árbitros como Ricci, impresentable tras el partido que los enfrentó a Uruguay, pero presente en el decisivo cotejo de semifinales entre Argentina y Paraguay. ¿Para meterle miedo a Messi, que venía con una amarilla?

Messi sigue bromeando con el Kun.

Sampaoli sigue pensando cómo detenerlos.

Sampaoli debe haberse quemado las pestañas viendo videos e imaginándose cómo detener a Messi, pero en esas observaciones han surgido también los movimientos de Di María, de Pastore, de Biglia. El oportunismo del Kun, la vehemencia de Mascherano, la agilidad de Romero bajo los palos. Chile quiere campeonar hoy y tiene con qué, sin ninguna duda, considerando que ya en el Mundial demostró ser una de las mejores representantes del fútbol sudamericano, pero enfrentará no solo a Argentina y no solo a Messi, sino a un Messi picón. A uno que viene de ganar su segundo triplete con el Barcelona, pero que no ha podido -aun- repetir similares faenas triunfales con la albiceleste adulta. Messi, simple y tranquilo, ya es jodido, pero Messi picón, agárrense. Y Argentina entera, picona detrás de él. Hace 22 años que su selección mayor no gana un título. En ese tiempo cayó en cuatro finales: en la Copa Confederaciones de 2005, en la Copa América de 2004 y 2007 y en el Mundial de 2014. Chile, por su parte y como lo recordó Suárez en Twitter tras la eliminación uruguaya, no tiene ningún título. La vitrina de su Federación está tan solitaria como su estrella en la bandera. Allá creen que ya es hora de levantar su primera copa aunque, curiosamente, tengan a casi toda América en contra. Hace unos días escribí: ¿será que Chile es capaz de todo por ganar? ¿Sera que aplicarán su lema "Por la razón o la fuerza"? Y, finalmente, llegaron al partido decisivo más por fuerza que por razón, sin duda. Hoy les toca probar de qué están hechos a los once muchachos que salgan a la cancha. Porque el fútbol no es solo talento, funambulismo, danza. El fútbol es también nervio.

Si no, que lo diga Sampaoli.

Por cierto -y antes de que me olvide- es la segunda final consecutiva de Copa América para el Tata Martino, tras perder la anterior como técnico de Paraguay. Un "picón" más que querrá ganarla.

Si el fútbol es justo por una vez, esta noche Messi también dormirá tranquilo. Sí, tranquilo y como un bebé, pero después de celebrar el título que su ya inolvidable y superlativa carrera merece. A kilómetros de ahí, Cristiano Ronaldo chupará diente y sabrá que tiene un nuevo reto por cumplir. 

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