Los más ricos del planeta (según Oxfam)

Sin comentarios Con ojos de allá - 14/03/2017 - 4:34 PM

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| Bill Gates, Amancio Ortega, Warren Buffett, Carlos Slim, Jeff Bezos y Mark Zuckberg en
collage de los seis más ricos según Oxfam. Faltan Harry Ellison y Michael Bloomberg. (AFP)| 

Oxfam dice que ocho personas acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial.

Oxfam nos ayuda, pues --¡y de qué manera!--, a entender la inexactitud de las estadísticas, pero sumándole un elevado índice de perversidad al hacer que mucha gente acepte como cierto lo que no es más que una forma torticera de interpretar las cifras.

Pero, de cualquier manera, nos encanta eso de hacer afirmaciones categóricas, sustentadas en frases lapidarias, sobre todo si ayudan a levantar el ánimo de quienes, por encima de todo, desean salir de pobres.

Y es natural: ¿quién no desea cambiar su BMW usado por un Audi nuevo? ¿Quién diría que no, si le ofrecen una buena plata por el Mercedes que heredó de papá, para poderse comprar la camioneta todo-terreno de sus sueños? ¿Quién no cambiaría gustoso su departamento, en el malecón Paul Harris de Barranco, por una mansión con piscina en La Molina?

Aunque no seamos ricos, nos encanta consumir. Pero, según Oxfam, eso solo lo pueden hacer pocos, muy pocos en el mundo. Con lo cual, estarán ustedes conmigo en que no hay mentira mayor.

O no, porque, como decía al principio, lo que hace este conglomerado de 17 ONG's cuyo objetivo, dicen, es erradicar la pobreza en el planeta, es hacer malabarismos con las cifras para que, por supuesto, éstas hablen a su favor.

Y no es solo porque, a cualquiera en su sano juicio, le resulte fácil hacer un cálculo por encima y llegar a una conclusión radicalmente distinta, sino porque, de entrada, mide la riqueza NETA, es decir, el capital contante y sonante que cada cual tiene en la mano, en lugar de hacer ese cálculo midiendo los INGRESOS. Es decir, que si usted gana mensualmente "X" dólares, pero tiene una hipoteca, o los plazos de su auto nuevo, todo ese valor se descuenta de lo que entra en su cuenta bancaria y, por lo tanto, la cifra resultante es una verdadera miseria..., aunque sin tener en cuenta que usted vive en una casa maravillosa y tiene un carro nuevo, y, por supuesto, considerándole mucho más pobre que un somalí que posee una cabra enjuta y vieja.

Eso, aquí y en Beijing, es mentir como bellacos.

De cualquier modo, no hace falta enfrascarse tanto. Por hacer un cálculo fácil, si sabemos que los Estados Unidos tienen cuatrocientos millones de habitantes, y suponiendo que la mitad de ellos (200 millones) tienen cien dólares -solo 100 dólares-- en el bolsillo, tenemos una cifra de veinte mil (20.000) millones de dólares. Si le sumamos lo que pueden tener disponible la población de la Unión Europea -508 millones de habitantes)--, los países del Este de Europa y, por fin, China con sus miles de millones de personas, encontramos que las fortunas de esos ocho magnates se van empequeñeciendo hasta formar un caudal respetable, pero, en ningún caso, superior a una pequeña parte del resto del mundo.

¿A quién se le ocurriría en Oxfam hacer esa comparativa tan absurda que, sin embargo, muchos parecen dispuestos a creer?

Pero hay más aún.

Es cierto que existe una brecha entre ricos y pobres, no se puede negar; pero, lo que también es evidente y contrastado es que, en el bloque de los considerados "ricos", hay muchas más personas que antaño y, por lo tanto y a pesar del crecimiento de población, hay menos pobres a la par que el grupo anterior ha ido incrementándose.

En 1810, el 94% de los habitantes del planeta eran pobres sin apenas recursos. En cambio, hace un año, el Banco Mundial publicó un estudio en el que dejaba establecido que solo el 10% de la población mundial estaba en lo que llamamos pobreza absoluta.

¿Qué opina Oxfam de esto?

¿Por qué no hace mención a que, a partir de los años Ochenta, cada vez más personas escaparon del umbral de la pobreza e ingresaron en la clase media consumidora que se extiende por los cuatro puntos cardinales, hasta el punto en que, a día de hoy, esa clase media ha superado los tres mil millones de individuos, es decir, el 42 % de la población total del planeta?

Pero es que, además, se viene registrando un aumento anual de personas que ingresan en la clase media de alrededor de 160 millones -buena parte de las cuales son ciudadanos chinos--, con lo que, a poco que pasen dos décadas, la masa mayoritaria del Mundo pertenecerá a ella, y hablamos de siete mil millones de personas.

¿Cómo puede publicar Oxfam que ocho individuos (8) tienen más dinero que la mitad del resto de la población mundial? Y, peor ¿cómo puede haber personas más o menos razonables que crean semejante embuste?

Imagínese, amigo lector peruano, el valor de todos los autos, camiones y ómnibus que circulan por el Perú, todos con dueño; imagínese los cientos de miles de asalariados que trabajan en el campo, en la minería, en la pesca o en el comercio, cada uno de ellos percibiendo a fines de mes un sueldito, más o menos recortado, más o menos aventajado, pero un sueldo que, cada mes, viaja desde las arcas de las empresas hasta el bolsillo de los empleados.

¡Es que eso no es riqueza!, pueden argumentar algunos; pero lo cierto es que esa plata, que tan poco tiempo se necesita para ser gastada, va a viajar hacia otros bolsillos, va a pagar deudas, va a servir para comprar bienes o hacer más sana y nutritiva la alimentación del comprador, con lo que, el vendedor, también va a verse favorecido por esa circulación ininterrumpida del dinero. Ese dinero nunca se va a extinguir, sino que seguirá su camino para, de un modo u otro, regresar a la nómina del trabajador y continuar su ronda de mano en mano.

Y si eso no es riqueza, que venga Oxfam y lo vea.

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