VelArtis

Sin comentarios Con ojos de allá - 10/11/2016 - 10:22 AM

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Esta es la columna que hace el número 100 de las publicadas en este blog de Publimetro.

Quién hubiera dicho, hace algo más de dos años, que todavía seguiríamos acudiendo a este encuentro en el que, a veces, además de contar las cosas que se me ocurren, recibo comentarios de los lectores que me incitan a escribir una siguiente columna que enmiende una imprecisión o, por el contrario, refuerce alguna idea ya expresada.

Es por eso que la ocasión creo que exige tratar un asunto especial, y les voy a hablar de VelArtis'16.

La mayoría de ustedes, queridos lectores, se preguntarán, ¿y qué es eso de VelArtis?, con toda la razón.

Y yo, con la mayor desfachatez, les remitiría al enlace que figura al final de este texto, y me quedaría tan tranquilo.

Pero no hemos recorrido juntos el camino de un ciento de textos para que, a estas alturas, yo opte por escapar con viento fresco, dejándoles con la duda que, seguramente, el enlace sugerido antes no sea capaz de desvelar.

Así que les quiero explicar qué es VelArtis'16.

Y, para eso, tengo que comenzar hablando de la Universidad Peruana Cayetano Heredia que, allá por mediados de año, me planteó a través de su Rectora si sería posible revivir una actividad que, antaño, hace al menos dos décadas y media, agitaba a alumnos y profesorado y les impelía a construir un ambiente lúdico y festivo, basado en una especie de torneo donde los diferentes grupos salidos de las distintas facultades tomaban al asalto un escenario para representar sketches teatrales que, de algún modo, vinieran a hablar de la vida cotidiana en la Universidad.

Ya el hecho de usar el término revivir me parecía muy apropiado, por provenir de una universidad de Medicina, aunque la pregunta dirigida a mi persona me ponía en el brete de tener que acudir a la experiencia acumulada a lo largo de más de veinte años de coqueteo con las distintas variantes del mundo de la Escena.

Por supuesto que mi respuesta fue afirmativa y, en unos días, un proyecto a considerar viajó desde este mismo teclado en el que les escribo a ustedes, hasta las profundidades del ente herediano, donde, al cabo de un tiempo, prendió la mecha que corre sin pausa hacia el barril que originará la explosión.

Tenemos fecha para que eso ocurra, y será el martes 29 de noviembre, a las siete de la tarde, en el teatro Peruano-Japonés. Y espero -esperamos todos-- que la deflagración que tendrá lugar, sea el comienzo de una cascada de fuegos de artificio que, a partir de ahora, siga adornando cada año el firmamento donde la Cayetano Heredia imprime sus incontables actividades no académicas, lúdicas y, por ello, quizá algo intrascendentes, pero que, como poco, vienen a decir que los actuales profesores y sus alumnos, aparte de las ciencias propias de la Medicina, son capaces también de ser seres humanos semejantes, por no decir iguales, a aquellos a los que, el día de mañana, deberán sanar.

Aunque quizá no he empleado bien el concepto de no académicas con que he calificado a estas actividades, porque hay mucho de Ciencia orientada a la formación en el hecho de empujar al personal de la Universidad a robar un tiempo precioso, de estudio o de descanso, para subirse a un escenario y representar un libreto original que contenga algún mensaje.

Ya en eso hay elementos para medir la capacidad de esfuerzo y la confianza en uno mismo de esos alumnos que, el día 29, van a medir sus armas en el torneo de VelArtis'16. Capacidad de esfuerzo y confianza en uno mismo que serán un valioso caudal cuando, egresados, recorran los escenarios de la vida profesional que les espera.

Yo, de formar parte de algún organismo evaluador, lo tendría muy en cuenta.

Pero no, mi función se ha limitado a darle forma al cronograma de la gala, estudiar los guiones y asesorar a los participantes sobre la mejor manera de expresar aquello que, con inventiva y originalidad, han creado para contarle a los demás una fracción de sus experiencias universitarias.

Detrás queda el grupo de la Organización, formado por la Dirección de Bienestar Universitario, la Oficina de Imagen Institucional, la Dirección de Gestión Administrativa, el Centro Cultural y hasta el propio Rectorado, que han sabido extraer tiempo de donde no había para avanzar en las maniobras de reanimación vital de aquello que dejó de hacerse antaño.

 Y luego están los chicos, los alumnos-actores, rebosantes de entusiasmo, sin miedo al esfuerzo extra que les supone añadir la preparación y los ensayos a su apretada agenda universitaria, desplazándose a través de media Lima -si no es la ciudad entera-- para acudir a nuestra cita de los domingos por la tarde y permanecer atentos a este o aquel detalle que pueden mejorar la representación de su libreto.

Lo harán mejor o peor, aunque una cosa es segura, todos merecen ganar.

La mecha prendida el invierno pasado sigue avanzando, y a tres semanas del evento, sólo puedo desearles una cosa: que gane el mejor.

Eso es VelArtis.

 

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