Un Lugar en Silencio

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 10/04/2018 - 3:09 PM

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Un Lugar en Silencio tiene similitudes con ¡Huye! de Jordan Peele, uno los mayores éxitos del año pasado. Ambas son películas de terror dirigidas por figuras más conocidas por su faceta de cómicos y quienes no se pensaría podrían encargarse de una cinta de género. En este caso se trata de John Krasinski, recordado como el sarcástico y relajado Jim Halpert de The Office y que, en su tercer trabajo como director se vuelca hacia el cine de terror con muy buenos resultados.

La tierra ha sido invadida por extraterrestres y una pareja (conformada por Krasinski y Emily Blunt, su esposa en la vida real) viven aislados en una granja con sus dos pequeños hijos, intentando sobrevivir. Los invasores, que recuerdan a los Lickers de Resident Evil, tienen la particularidad de ser ciegos; cualquier ruido los hace atacar. Así, la familia vivirá en el más completo silencio y en la más alta tensión.

La particularidad de los invasores le da a Krasinski oportunidad de jugar con el formato; salvo dos o tres breves momentos, esta es una película muda, concentrada en crear atmósferas de tensión y desconcierto donde el sonido - y la ausencia del mismo - es tal vez su mejor arma. El silencio es un efectivo recurso poco explotado en el cine de terror (golpes de efecto rematados con música atronadora parecen ser lo común) y Krasinski se luce al echarle mano (o a la ilusión del silencio, al menos) para crear una atmósfera de constante peligro. Los actores, al no contar con diálogo, deben  expresar no sólo el terror de sus personajes sino también el fuerte lazo que los une como familia; un reto del que salen airosos.

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Un Lugar en Silencio es minimalista; la trama se reduce a simplemente sobrevivir. Es un hábil y bien trabajado ejercicio de constante suspenso, diseñado para mantener al público en vilo en total inmersión. Y es por ello que tal vez sea una película no hecha para los cines en la actualidad.

La efectividad de lo hecho por Krasinski depende mucho del ambiente en que uno lo vea. A estas alturas, los sonidos de la gente consumiendo alimentos - masticando canchita, abriendo bolsas, etc. - ya se deben asumir como parte de ir al cine. Pero a eso hay que sumarle los omnipresentes celulares que no paran de sonar, la gente que revisa sus redes en plena película, o los niños pequeños o bebés que son llevados a una película para adultos sin mayor criterio, lo cual trae consigo episodios de llanto. Toda interrupción, por más mínima, puede arruinar la experiencia de ver una película como esta, pensada para mantener al público en el total silencio igual que sus protagonistas.

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La experiencia de ir al cine ha cambiado - definitivamente, ya no es un "templo" del séptimo arte, como se le podría haber llamado antes - y todo parece indicar que la etiqueta de estar en una sala, si es que la hay, varía demasiado como para imponerle parámetros. Un Lugar en Silencio es lo que esta película necesita para ser totalmente efectiva y la experiencia podría variar según el espectador, la sala, la hora y el público. Incluso, verla a solas, de noche y con las luces apagadas podría resultar una mejor opción. Lo cierto es que estamos frente a un sólido ejercicio de suspenso que confirma a Krasinski como un director con un talento innato para el suspenso, cosa que pocos viéndolo en The Office pudieron adivinar.

 

Un Lugar en Silencio se encuentra en cartelera.

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