Blade Runner 2049: Volver al Futuro

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 12/10/2017 - 1:04 PM

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Blade Runner (1982) de Ridley Scott - basada en una novela de Philip K. Dick - es uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción. Incomprendida y mal recibida en su momento, hoy es una cinta de culto, una obra ambientada en el futuro pero que le debía mucho al cine negro de antaño. Su visión de una metrópolis donde androides llamados Replicantes son cazados mientras adquieren libre albedrio es una que ha dado pie a más de una fascinante discusión, una que se mantiene vigente hasta hoy.

El canadiense Denis Villeneuve, que, al ritmo de una película por año desde 2013, se confirma como uno de los cineastas más interesantes de la actualidad (La Llegada, su aspirante al Oscar que vimos este año, es un clásico instantáneo), nos trae de vuelta a este universo, que aún tiene muchos secretos por develar.

En Blade Runner 2049, acompañamos a otro "cazador" (Ryan Gosling), aún en busca de Replicantes obsoletos que viven tratando de pasar desapercibidos en sociedad. Así, esta película continúa en la misma línea temática de su antecesora, la misma que ha sido motor de más de una obra dentro del género: los seres artificiales y su deseo de ser humanos, de sentir, de tener las mismas experiencias que personas de carne y hueso. Pero en este caso, la lleva hacia una lógica segunda etapa.

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Una vez que un ser artificial es independiente y logra sentirse humano, ¿qué sigue? La búsqueda de un propósito, de una razón para existir; algo difícil de lograr para un ser vivo que anteriormente no tenía mayor utilidad que ser mano de obra, alguien sin pasado y sin experiencia previa y que de repente se ve obligado a construir su propio futuro, desde cero. Este dilema se ve en todos los personajes (especialmente en el caso del interpretado por la cubana Ana de Armas). Mientras la raza humana se resigna a un futuro oscuro, son estos seres artificiales los que quieren vivir a plenitud, mostrando aún más humanidad que el resto.

Esto se ve incluso en Rick Deckard, el protagonista de la original. 30 años después de su primer enfrentamiento con los Replicantes, el ex cazador está envejecido y abatido, alejado del resto de la humanidad. Harrison Ford, con su edad a cuestas, asume la soledad de uno de sus célebres personajes, haciéndolo un hombre herido que busca un propósito tanto o más que los seres artificiales, luego de haber perdido su única motivación, una Replicante llamada Rachael. Esta es la carga emotiva que la Blade Runner original - un filme frío que se preocupaba más de sus ideas que de los sentimientos - no tenía.

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Al igual que su antecesora, 2049 es una película llena de intrigantes conceptos que además procura no sólo repetir lo visto anteriormente como tantas otras secuelas a otros filmes; incluso llamarla secuela no es necesario, puesto que, al expandir más el mundo creado por Philip K. Dick y visualizado por Ridley Scott, pudo haber sido otra historia ambientada en el mismo universo, uno donde aún quedan muchos relatos que contar. La nueva Blade Runner hace lo que toda buena ciencia ficción debe hacer: darle al público algo en que pensar, además de entretener. Una película que es casi obligado ver más de una vez para captar todos sus detalles.

 

Blade Runner 2049 se encuentra en cartelera.

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