La Hora Final: recordando la captura

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 19/09/2017 - 11:05 AM

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El 12 de setiembre de 1992, agentes del GEIN capturaron a Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso; fue el comienzo del fin de la amenaza terrorista que tanto daño le causó al país a lo largo de doce años. La Hora Final, de Eduardo Mendoza de Echave, recrea esos turbulentos días en clave de cine policial: la investigación que consumió las vidas del GEIN por tiempo prolongado y resultó en una ansiada captura que le pudo dar al país el alivio que tanto necesitaba.

Con gran ojo al detalle, Mendoza nos sitúa de vuelta en la Lima de los 90, capturando perfectamente el ambiente de paranoia e incertidumbre que se vivía en aquel entonces; una ciudad en estado de sitio, a la merced de los apagones y los coches bomba. Y es en este ambiente donde deben trabajar los agentes del GEIN, la antítesis de los protagonistas rudos e impávidos del típico policial: son personas trabajadoras, tras la pista de una figura de la cual no se sabe nada ("un fantasma", como le llaman), todo con pocos recursos: las radios no funcionan, los autos no arrancan y los agentes están cerca a tirar la toalla.

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Mendoza sigue paso a paso la investigación (tomándose ciertas licencias en interés de no alargarse demasiado, claro está), dándose el tiempo para darle algo de humanidad a sus protagonistas. A ratos uno desearía ver más de los pormenores de las pesquisas, pero estos momentos son necesarios para entender los efectos que puede tener una misión como esta sobre estos agentes. Zambrano (Pietro Sibille) carga con un matrimonio fallido y sólo quiere ganarse el respeto de su hijo, el único con el que puede compartir los detalles de un trabajo que debe mantenerse en secreto; mientras que Coronado (una impecable Nidia Bermejo), lidia con un secreto familiar y el ser ayacuchana en una época donde eso era prácticamente un estigma.

Uno de los mayores aciertos de la película es el no ser abiertamente política, presentando el contexto como telón de fondo. El papel del GEIN, del gobierno y del Servicio de Inteligencia es sugerido en vez de mostrado, dejándolo a la interpretación y discusión posterior. Esto le permite concentrarse en la investigación y en sus personajes, sin necesidad de tomar posturas pero retratando las condiciones políticas y sociales a las que tenían que enfrentarse los agentes mientras trabajaban a la sombra. Cuando al final irrumpen en la hoy infame casa de Surquillo, sólo para encontrar al "Cachetón" - figura que había adquirido una dimensión malévola, casi sobrenatural, a tal punto que sólo había que mencionar su nombre para sentir helarse la sangre, al mejor estilo de Keyser Soze  en Los Sospechosos Comunes - sentado tranquilamente esperando su arresto, es un momento que se acaba en un abrir y cerrar de ojos; pero sabiendo todo por lo que pasó el país y el ambiente en el que se desenvolvían los agentes, es un gran alivio, un respiro que no pierde efectividad aún si ya se sabe cómo termina.

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La Hora Final es un retorno a una época oscura por la que ningún peruano quisiera volver a pasar; un policial que relata una etapa de nuestra historia que merecía contarse. Y por último, es una sólida cinta dentro de un género que se ve muy pocas veces dentro de la filmografía nacional.

La Hora Final se encuentra en cartelera.

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