Alien: Covenant - El Regreso a las Raíces

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 16/05/2017 - 11:42 AM

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En 2012, Ridley Scott estrenó Prometeo, una precuela  de Alien: El Octavo Pasajero, que en 1979 se convirtió en un influyente e inamovible clásico de la ciencia ficción. Al tratar de mostrar el origen de las babosas criaturas de sangre ácida llamadas xenomorfos, la película abordó una interrogante aún mayor: los orígenes de la raza humana y la posibilidad de que fuésemos las creaciones de una raza superior. Una historia que se prestaba para muchas reflexiones, en un filme repleto de intrigantes ideas, algunas de las cuales no cuajaban del todo pero a las cuales no les faltaba ambición.

Sin embargo, al parecer la película resultó ser bastante densa, inaccesible y muy alejada del concepto original para muchos, ya que Scott ha hecho caso a las críticas; Alien Covenant es así una sencilla película "de monstruos", desechando buena parte de la complejidad de su antecesora. Malas noticias para los que quedaron en ascuas luego de Prometeo, la cual dejó pendiente el conocer el secreto de los llamados "Ingenieros" y tal vez, la respuesta a esa gran pregunta: ¿de dónde venimos? Covenant no está muy interesada en resolver esto y prácticamente hace al anterior filme innecesario.

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Sin embargo, Ridley Scott es un artesano que sabe moverse de sobra dentro del género de ciencia ficción y a sus 80 años, no ha perdido el ritmo. Cuando un grupo de colonizadores aterriza en un planeta desconocido, caen víctimas de las primeras versiones del ya legendario monstruo; esto da pie a más de un buen momento de suspenso y tensión, los cuales Scott maneja con la mano de un experto. El mérito es aún mayor considerando que, tras cuatro películas (y un desafortunado crossover con el Depredador) uno ya sabe de sobra de lo que son capaces estas criaturas, a las cuales ya no les quedan muchos trucos.

Pero la verdadera estrella de Covenant no es el xenomorfo, visto aquí en etapa de formación (y tan grotesco e instintivamente feroz como siempre), ni el planeta desconocido, sino Michael Fassbender, en un duelo actoral con sí mismo interpretando a Walter, el servil androide de la nueva misión y David, el misterioso robot de Prometeo aquí convertido en una especie de científico loco, un ser artificial que quiere conocer los secretos de la Creación y juega a ser Dios. El actor alemán crea dos personalidades fundamentalmente distintas y verlas interactuar en una complicada relación de mentor/pupilo y seductor/seducido es una delicia; prueba incontestable del enorme talento de quien es uno de los mejores intérpretes de la actualidad. Fassbender domina las acciones con facilidad, cosa no muy difícil de hacer al estar rodeado de un grupo de personajes algo idiotas - a excepción de la heroína, Katherine Waterston y el cómico Danny McBride haciendo un papel serio con su sombrero de cowboy - que cometen el tipo de frustrantes estupideces que uno más esperaría de los adolescentes con exceso de hormonas de la saga de Viernes 13 y no de unos supuestos colonizadores espaciales.

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Covenant es una respetable entrega dentro de esta longeva saga, una que le da protagonismo a un inolvidable personaje y deja la puerta abierta para más entregas; pero como una secuela directa a Prometeo, no cumple con lo que esta estableció y no puede evitar ser menos. Lamentablemente, parece que Ridley Scott tuvo que capitular frente a las quejas de los fans más acérrimos - ahora con mayor presencia gracias a la Internet - y comprometió su visión; Covenant pudo haber sido mucho más.

 

Alien: Covenant se encuentra en cartelera.

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