Av. Larco - La Película: Todo Por el Rock and Roll

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 04/04/2017 - 5:15 PM

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En Locos de Amor, su primer intento de hacer un musical, la productora Tondero apeló a la nostalgia de muchos por la música pop en español, la misma que sigue estando en alta rotación en los diales de Ritmo Romántica y Radio Mágica, entre otras. Con Av. Larco, vuelven a echar mano de la nostalgia, pero esta vez por el rock nacional de los 80s  y 90s (además de un poco del nuevo milenio). El resultado, salvo algunos traspiés, es tal vez la película comercial más lograda de la productora.

Basada en la obra teatral y con casi todo el elenco repitiendo plato, es la historia de un grupo de amigos - Juan Carlos Rey de Castro, Andrés Salas, Carlos Galiano, Nicolás Galindo, André Silva, Carolina Cano, Mayra Goñi, Daniela Camaiora y María Grazia Gamarra - que sueñan con ser estrellas de rock. Para ello, sin embargo, deben navegar una Lima convulsionada en plena época de Sendero Luminoso, una realidad a la que no podrán dar la espalda.

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Un problema al adaptar esta obra de teatro al cine es que las historias que pudieron respirar y desarrollarse en un montaje de casi tres horas no tienen la misma suerte en el formato más comprimido del cine. La identidad sexual de Javier (Galindo), la paranoia y racismo del militar interpretado por Javier Valdés, o el caso de Pedro (Silva), el músico marginado por su color de piel son apenas tres tramas donde se nota que el director Jorge Carmona tenía mucho que decir acerca de la sociedad limeña de la época y sus prejuicios y desigualdades (algunas que lamentablemente se mantienen hasta hoy). Hay honestidad y buenas intenciones en estos relatos, pero al mismo tiempo, deben compartir espacio con los números musicales que al fin y al cabo, son el plato fuerte, tal y como en la obra original.

Sacrificando algunas canciones de la obra, mientras más producida la puesta en escena mejores los resultados, aún si una versión hiphopera de La Universidad del Grupo Río es una mala idea en cualquier contexto. Ahí está Silva entonando Nostalgia Provinciana acompañado de danzantes de tijeras, o el incompetente policía dando rienda suelta a sus fantasías con Más Poder de La Sarita (al vocalista Julio Pérez le bastan dos o tres minutos para hacerse con el mejor número) como muestra. Los jóvenes actores cumplen con los requisitos importantes, el tener carisma y poder cantar, aunque algunos ven reducidos sus papeles respecto a la obra original; María Grazia Gamarra reemplaza a Gisela Ponce de León en el papel de La Negra y aunque su voz es intachable, el personaje va de ser una excéntrica fuente de humor a estar algo desaprovechada.

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De todos los géneros cinematográficos, el musical es tal vez el que más apela a la fantasía y la imaginación; cuando los personajes cantan y bailan espontáneamente en cualquier contexto, son requisitos indispensables. Pero Av. Larco también quiere ser una película de protesta, retratando la realidad de una de las etapas más difíciles por las que ha pasado el país. La película afortunadamente no se toma estos temas a la ligera, pero el impacto de los mismos es reducido en un género que es escapista por naturaleza.

Al mismo tiempo, el querer dar un contexto histórico asegura que la película evite ser un mero karaoke. A ratos es un drama social, pero principalmente, Av. Larco es un tributo al rock peruano que sacrifica algunos elementos en su paso de las tablas al cine, pero en general cumple con entretener y dar ganas de cantar a voz en cuello.

 

Av. Larco ya está en cartelera.

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