Nada Que Perder: Un Western Moderno

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 21/02/2017 - 10:30 AM

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Nada Que Perder (en inglés, Hell or High Water, una manera de decir "a toda costa"), del escocés David Mackenzie, está ambientada en el presente pero bien pudo haber sido en el Viejo Oeste americano sin perder nada de su esencia; sólo habría que reemplazar a los autos y camionetas por caballos y sería una coboyada digna de figuras de antaño como Clint Eastwood o Lee Marvin. 

Toby (Chris Pine) y Tanner (Ben Foster) son dos hermanos robando bancos en los pueblitos chicos y olvidados de Texas (donde "rueda la bola de paja", se podría decir); son perseguidos de cerca por Marcus Hamilton (Jeff Bridges), un veterano Ranger al borde del retiro. Bien podría ser otra película de policías y ladrones llena de lugares comunes, pero el guión escrito por Taylor Sheridan - responsable de aquella joya poco vista que fue Sicario (2015) de Denis Villeneuve - hace las cosas de manera distinta.

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Sheridan nos entrega información a cuentagotas, revelando sólo lo necesario para ir de una escena a la otra; pronto, es aparente que los dos hermanos no son los típicos rednecks violentos que parecían al principio y sus correrías son parte de un elaborado plan que los asemeja más a dos Robin Hoods en jeans y camisas de franela. Y es que el verdadero villano es el mismo sistema financiero que le quita sus hogares y trabajos a la gente, hundiéndolos en la desesperación. Ya sean Toby, Tanner, una mesera de cafetería o un arriero, todos han sido afectados por la crisis económica y son obligados a tomar medidas extremas frente a la situación.

Sheridan y Mackenzie sitúan esta crítica social en pueblos aislados y fantasmas, a punto de desaparecer debido a la crisis; el Texas profundo que simboliza a una sociedad golpeada. Esto le da a la historia un carácter de protesta y la hace ser mucho más que un simple relato policial. Pero lejos de deprimirse, Sheridan incluye una buena dosis de cínico humor, con diálogos sacados de las películas serie B y novelas policíacas que no se preocupan por ser políticamente correctos, todo un alivio en los tiempos que corren.

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Al reparto no se le está pidiendo salir de su zona de confort. Ben Foster ha hecho su carrera interpretando a tipos volátiles e impredecibles como Tanner; y Bridges entrega una variación de su irascible Rooster Cogburn en Temple de Acero (2010) de los hermanos Coen, pero con el intelecto de Sherlock Holmes. Mientras tanto, Chris Pine se vale de su cara de niño bien para un papel que es mucho más complejo de lo que parece a primera vista. Pero todo esto no es un punto de contra; son roles conocidos pero que los actores hacen bien, por lo que es un placer verlos.

Acción, crítica social y un retrato de un país dividido por barreras sociales y económicas; sobre el papel, Nada Que Perder es una historia que ya se ha visto muchas veces antes, un western moderno que logra sacar a relucir su propio carácter e imponerse por sobre otros filmes parecidos. Una pequeña joya del cine policial.

 

Nada Que Perder se encuentra actualmente en cartelera.

 

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