Cazafantasmas, o el Poder de los Fans

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 19/07/2016 - 10:30 AM

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En la actualidad, el éxito y fracaso de una película no depende sólo de una campaña publicitaria, del dinero recaudado en taquilla o de los comentarios de los críticos publicados en medios; uno de los mayores obstáculos a superar es el de los fanáticos más rabiosos.

Cada vez que Hollywood se embarca en adaptar alguna obra literaria, o en llevar algún cómic a la pantalla, o en revivir a algún personaje querido de cine y televisión, tiene que enfrentarse a las huestes de los fans acérrimos. Cualquier cambio por más mínimo que sea es recibido con dudas; muchos fans consideran cualquier desviación del material original una afrenta a sus propios recuerdos de infancia. 

En la Internet, estos fans han encontrado un lugar donde desahogarse; y con la cada vez más creciente dependencia de Hollywood en remakes, adaptaciones o reboots, no les han faltado razones para poner el grito en el cielo. Los foros de sitios especializados como el iMDB o los comentarios en YouTube a ratos se convierten en campos de batalla cada vez que la industria se equivoca en algún casting o decide hacerle cambios radicales a un concepto que funcionaba perfectamente bien por si solo.

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El año pasado se anunció una versión modernizada de Los Cuatro Fantásticos, la familia de superhéroes de Marvel, ahora convertida en una aventura oscura y seria al mejor estilo de Christopher Nolan. Los fans de los cómics no supieron qué pensar; pero lo que de veras los hizo perder los papeles fue que el papel de Johnny Storm, la Antorcha Humana, recayó en el afroamericano Michael B. Jordan, cuando siempre se ha tratado de un chico rubio de ojos azules. Poco importaba que Jordan fuese una estrella en alza cuya capacidad actoral no estaba en duda. Al final, el cambio de raza de un personaje fue insignificante en comparación con el millar de problemas que tuvo una película reducida a la incoherencia por sus productores y que prácticamente arruinó la carrera del joven director Josh Trank. Y es que tratar de modernizar y volver serios a unos venerados superhéroes cuyas aventuras siempre han sido ligeras fue una pésima idea.

Otra película que se ha ganado la furia incansable de los fanáticos es Cazafantasmas, una versión moderna de la comedia de 1984 que nos introdujo al Hombre de Malvavisco, dio pie a una serie animada fija en los sábados por la mañana de toda una generación y sirvió como vehículo de lucimiento para cómicos ídolos en Norteamérica como Bill Murray o Dan Aykroyd. Muchos fans lo tomaron como una ofensa cuando se anunció que las nuevas cazadoras de espectros serían cuatro mujeres; algunos otros consideraban al proyecto inferior a la tercera secuela que venían esperando por años y que, luego de la muerte de Harold Ramis, el recordado Egon, en 2014, efectivamente nunca se llegaría a realizar.

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Las protestas no se hicieron esperar;  muchos fans vieron supuestamente desecrados sus recuerdos de infancia y algunos más extremistas han acusado al filme de tener una agenda feminista detrás. El director Paul Feig replicó con acusaciones de machismo e intolerancia y pronto la Internet se convirtió en un campo de batalla entre el equipo realizador defendiendo el proyecto y los fans más inamovibles pidiendo boicots y deseándole el peor de los fracasos. Toda una mini-controversia a la cual los productores han tratado de poner paños fríos en los últimos meses.

Lo cierto es que Cazafantasmas 2016 no se merece tanto odio. A medio camino entre un afectuoso tributo a su antecesora y una película de aventuras que trata de crear su propia historia en vez de hacer una calca, no es ni más ni menos que una típica comedia norteamericana. A este género a ratos se le acusa de no ser más que una serie de sketches de impro y esta no es la excepción; no es raro ver a las cuatro protagonistas divagar sobre cualquier tema que poco tiene que ver con lo que sucede en pantalla, desde comida china hasta los méritos de Patrick Swayze. Cuando la película deja esto de lado y se concentra en ser una aventura sobre fantasmas es cuando realmente alza vuelo.

A las cuatro protagonistas no se les puede reprochar nada; superan una buena cantidad de chistes malos solo a punta de carisma. La química entre Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones y Kate McKinnon - todas salvo McCarthy son veteranas de Saturday Night Live, la cantera de cómicos por excelencia en EE.UU - hace bastante tolerable todo el asunto. Se nota que las cuatro se están divirtiendo, en especial McKinnon, que se lleva las palmas como una excéntrica "científica loca" llena de tics. Chris "Thor", Hemsworth, como el inútil y algo denso recepcionista que apenas sabe usar un teléfono, tampoco se queda atrás.

Cazafantasmas no supera a su antecesora, pero no es el desastre que todos predecían (y varios esperaban). Depende mucho de la tolerancia de uno por el estilo gringo de hacer comedia, donde nada es sutil y los chistes cochinos son cosa común. Y para los fans, siempre pueden recurrir a la original, que más de 30 años después aún funciona de maravillas; el sarcasmo de Bill Murray se mantiene intacto.

Lo que este reboot ha demostrado es que los fanáticos tienen una influencia cada vez mayor en la percepción que se puede tener de una película y posteriormente, en su éxito o fracaso. La mayoría de las veces esto lleva a controversias inútiles que sólo dejan claro que es mejor ver una película y formar opiniones por nuestra propia cuenta  antes que cualquier otra cosa.

 

Cazafantasmas se estrena este jueves 21 de julio.

 

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