Buscando a Dory: de vuelta al mar

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 05/07/2016 - 10:30 AM

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Buscando a Nemo (2003) fue uno de más grandes éxitos de los Estudios Pixar, una prueba más de que cuando se trata de películas animadas para toda la familia, muy pocos están a su nivel de calidad. La historia del pez Marlin buscando a su hijo por todo el océano es una con la que se pudo identificar cualquier padre, haciendo de esta una historia sobre mucho más que pececitos y su colorido mundo bajo el agua.

16 años después llega la secuela, Buscando a Dory; y aunque para muchos Pixar ha decaído en el último tiempo debido a su insistencia en hacer segundas partes a todos sus grandes éxitos, esta es una que deja el buen nombre del estudio en alto.

Dory, el pez azul sin memoria a corto plazo, pasa de secundaria a personaje principal cuando va en busca de sus padres; así, un personaje que anteriormente era querible e irritante en iguales dosis, cobra dimensiones y se vuelve más humano, aún si se trata de un pez. La falta de memoria de Dory era llevada a la broma; aquí, la hace una figura triste e incluso un poco trágica. Un corazón roto es inevitable al verla buscando desesperadamente a sus padres, sin mucha ayuda por parte  de la variada fauna acuática.

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Esta emotividad no debería sorprender viniendo de Pixar, quienes anteriormente han sido capaces de emocionar con historias sobre juguetes vivientes, autos parlantes o robots solitarios; es el distintivo que los ha hecho resaltar, historias sofisticadas que funcionan para todas las edades y no desmerecen la inteligencia de los más pequeños.

Dory sigue la misma trayectoria de su antecesora: de nuevo se trata de una búsqueda  a través del océano, con la meta final un instituto marino donde nuestra protagonista se ve metida en enredos junto a los esperados secundarios que se roban escenas, entre ellos una tiburón ballena corta de vista, dos perezosos leones de mar y un pulpo cascarrabias. Como era de esperarse, es una historia con un buen mensaje sobre la importancia de la familia y el aprender a ser uno mismo, algo universal aún viniendo de peces.

Con una protagonista tan entrañable, este es un viaje que bien vale la pena hacer; para los fans de Nemo, será como reencontrarse con viejos amigos. Es una pena que no tengamos las voces originales de Ellen DeGeneres, que se ha vuelto sinónimo con la desmemoriada pez, o de Ed O'Neill, el recordado Al Bundy de Matrimonio Con Hijos y aquí haciendo de un pulpo que, al igual que buena parte del público, cae rendido ante el encanto de su co-estrella; hay que conformarse con las anónimas voces del doblaje latino.

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Pero esto no desmerece otro acierto de la factoría Pixar, una sencilla y emotiva historia que trasciende su mundo acuático animado para decir mucho sobre los sentimientos humanos. A estas alturas, ya sabemos que esperar de esta productora y en este caso no decepciona.

 

Buscando a Dory se encuentra actualmente en cartelera.

 

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