El Clan: una historia de crimen

Sin comentarios Cinéfilo de Martes - 01/12/2015 - 10:30 AM

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La historia de la familia Puccio es de esas insólitas que uno cree sólo podrían darse en la ficción. Entre 1982 y 1985, esta aparentemente normal familia bonaerense fue responsable de una racha de secuestros y asesinatos a empresarios argentinos, cuando el país se encontraba en pleno Proceso de Reorganización Nacional tras la caída de la dictadura militar de Jorge Rafael Videla. El director Pablo Trapero lleva a la pantalla la increíble historia de este clan criminal.

A fines de los 90, Trapero se convirtió en una de las figuras del llamado Nuevo Cine Argentino gracias a un estilo casi documental que en filmes como Mundo Grúa o Familia Rodante retrataba la vida cotidiana en Argentina sin ningún adorno. El Clan es más cercano a un filme de ficción, pero sin abandonar sus aires realistas. Su meta no es explorar psicológicamente a sus personajes ni explicar las razones que los llevaron a cometer estos crímenes. Trapero cuenta los hechos a la manera de una crónica policial, dejando en claro que personas así de monstruosas pueden existir en la vida real; a veces no existe una explicación racional para sus actos, ni tampoco es necesaria.

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El director adopta un estilo cercano al del italoamericano Martin Scorsese, con violencia abrupta, el uso de música rock que resulta extrañamente apropiado para algunas escenas bastante crudas y un sentido del humor muy negro; sin olvidar, claro, que se trata de un capítulo difícil en la historia de un país.

La verdadera sorpresa de El Clan es un Guillermo Francella completamente reinventado. Aquí no hay ni rastro del atarantado Petrocelli y su eterna frase para el bronce. Arquímedes Puccio es un verdadero monstruo. Alega la situación política como la razón de sus crímenes, pero bien podrían ser por gusto propio; estamos ante un sociópata y un manipulador, un tipo que no tiene ningún problema en echar a los leones a su propia familia si significa sobrevivir. Casi irreconocible con cabello cano y sin su tradicional bigote, Francella da una actuación de primer nivel, que llega incluso a inspirar temor. Para los que están acostumbrados a verlo en algo como Papá se Volvió Loco, es un cambio radical.

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Hay ciertos detalles que resultan difíciles de creer, como el hecho de que casi nadie en la familia se cuestiona la moralidad de lo que están haciendo hasta que ya es demasiado tarde, como en el caso de Álex, el hijo mayor. Pero de ahí el dicho de que la realidad siempre resulta más extraña que la ficción; todo esto ocurrió de verdad, ya sea el producto de problemas sociales o de simple psicopatía.

Pablo Trapero ha realizado el equivalente fílmico de una crónica roja, de una página de policiales. Es de esos casos que sorprenden y repugnan, pero con los que uno no puede mantenerse indiferente. No nos pide simpatizar con la familia Puccio ni tampoco comprenderlos; sólo se limita a presentar los hechos del caso. Todo filmado con un estilo hollywoodense, pero con carácter propio, una prueba de que la producción fílmica en Argentina se encuentra en otro nivel con respecto al resto del continente.

 

El Clan se estrena este jueves 3 de diciembre.

 

 

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