Los peligros de tener una panza chelera

Sin comentarios Buen bocado - 18/09/2019 - 5:13 PM

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La panza chelera no es tan graciosa como parece.

La obesidad se puede clasificar según la localización y distribución de la grasa en el cuerpo. Es así, que existen dos tipos de clasificación anatómica:

- Distribución tipo androide (forma de manzana): grasa localizada en el área abdominal y del tronco. Es más común verla en hombres.

- Distribución tipo ginecoide (forma de pera): grasa localizada en caderas, glúteos y muslos. Generalmente se ve con más frecuencia en mujeres. 

Aunque parezca curioso, la localización de la grasa en el cuerpo puede predecir el riesgo a sufrir enfermedades crónicas. En ese sentido, se ha demostrado que las personas que tienen obesidad de tipo androide, presentan un riesgo más elevado de sufrir enfermedades. Esto se debe a que el tipo de grasa que se acumula alrededor del abdomen  (y de los órganos) libera fácilmente triglicéridos, lo cual resulta en diversos desórdenes metabólicos como hiperinsulinismo e hiperandrogenismo. Además, existe un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus, hipertensión arterial, y enfermedades al corazón en general.

Por su parte, en la obesidad de tipo ginecoide, la grasa localizada en muslos y caderas no es tan metabólicamente activa (como la grasa de tipo androide), por lo que las consecuencias que trae son más de carácter mecánico y circulatorio.  

En otras palabras, la obesidad localizada en el área abdominal implica la existencia de un riesgo mayor para sufrir enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Para identificar dicho riesgo, existe una medición utilizada por los nutricionistas, que relaciona el perímetro de la cintura con el de la cadera. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), se considera obesidad abdominal, cuando dicho índice es  superior a 0,80 en la mujer y a 1 en el hombre, o cuando el perímetro de la cintura supera los 88 cm en la mujer o los 102 cm en el hombre.

Por lo tanto, es importante mantener un peso saludable para evitar enfermedades a futuro. Para ello se requiere un tratamiento multidisciplinario, que incluya un nutricionista, un médico (en caso de existir enfermedades metabólicas asociadas al exceso de peso), e incluso un psicólogo, si el aumento de peso y el hambre se relacionan con factores emocionales. Además, es imprescindible realizar actividad física de forma regular, no solo para mantener el peso, sino también para disminuir el riesgo de sufrir enfermedades crónicas.

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