La nueva epidemia de la diabesidad

Sin comentarios Buen bocado - 13/09/2018 - 5:07 PM

diabesidad.jpg

Como su nombre sugiere, la "diabesidad" es un término que se está utilizando últimamente para asociar la diabetes con la obesidad. Existe una relación bastante estrecha entre estas dos enfermedades; y los casos de personas obesas que desarrollan diabetes tipo 2 están aumentando considerablemente a nivel mundial.

Para explicar esta relación hay que resaltar que en la obesidad existe un exceso de grasa corporal, especialmente en el área abdominal, la cual también se conoce como grasa visceral, pues rodea los órganos. Este tipo de grasa produce una serie de cambios metabólicos en el cuerpo, lo que hace que haya alteraciones en el funcionamiento normal de la insulina, lo que también se conoce como "resistencia a la insulina". Esta última es la hormona encargada de hacer que la glucosa (azúcar) ingrese a nuestras células, para así obtener energía. Sin embargo, con el exceso de grasa visceral, se generan compuestos pro-inflamatorios, lo que hace que la insulina no funcione de manera adecuada, las células tengas una menor sensibilidad a dicha hormona, y por lo tanto, los niveles de azúcar en la sangre se mantengan elevados.

De la misma forma, el sobrepeso u obesidad hacen que el páncreas (órgano que produce insulina) trabaje más, para poder mantener los niveles de glucosa normales. Este sobreesfuerzo también podría generar una producción reducida de insulina.

Aquellas personas que sufren de resistencia a la insulina, y por consiguiente no tienen valores normales de azúcar en la sangre, tienden a desarrollar diabetes tipo 2.

Se podría decir que la "diabesidad" es una enfermedad que va en cadena. La obesidad puede producir diabetes tipo 2; la cual a su vez, podría desencadenar en enfermedades cardiovasculares, renales, de los nervios, de la vista, entre otras.

Por lo tanto, lo recomendable es prevenir la aparición temprana de la diabetes tipo 2. Si bien esta es una enfermedad que muchas veces tiene una causa genética, hay ciertos factores que se pueden controlar para evitar su aparición, o disminuir sus graves consecuencias.

Lo principal es lograr un peso saludable y llevar una alimentación variada y balanceada. Hay que evitar productos altos en sodio, grasas y azúcares, consumir frutas y vegetales a diario, elegir cereales y harinas integrales en lugar de las refinadas, consumir lácteos descremados y carnes magras, y preferir las grasas insaturadas (aceites vegetales, semillas, nueces, paltas, aceitunas, entre otros). También es importante limitar el consumo de bebidas azucaradas, y elegir en vez de ellas, agua o infusiones naturales sin azúcar. Además, es indispensable realizar actividad física de manera frecuente, pues además de ayudar a quemar grasas, permite que las células tengan una mejor sensibilidad a la insulina. De la misma forma, se recomienda dormir adecuadamente y controlar los niveles de estrés.

Las mismas recomendaciones aplican para aquellas personas que ya padecen diabetes tipo 2. Además, se sugiere seguir el plan de medicaciones dado por su endocrinólogo, así como llevar controles periódicos con su médico y nutricionista. Siempre les digo a mis pacientes diabéticos que es posible llevar una vida sana y normal teniendo esta condición. Lo importante para mantener los niveles normales de glucosa en la sangre es enfocarse en un estilo de vida saludable, pues de lo contrario las consecuencias a corto y largo plazo podrían ser bastante graves.

Escribir un comentario