Hábitos incorrectos que impiden bajar de peso

Sin comentarios Buen bocado - 25/10/2017 - 12:00 PM

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Cuando uno quiere bajar de peso, no solo es importante tomar en cuenta el tipo de alimentos que se consumen, sino también las cantidades. De la misma manera, hay ciertos hábitos incorrectos que llevan a comer de más y a frustrar la pérdida de peso, como los que se mencionan a continuación.

Confundir el hambre con la sed: los mecanismos que regulan la sensación de sed y de hambre en nuestro organismo son muy similares, y por eso, muchas veces los confundimos. Entonces, si uno ya comió lo suficiente y sigue teniendo hambre, o si se tiene una sensación de falta de alimento en un horario en que no corresponde comer, lo recomendable es beber agua y esperar entre 20 y 30 minutos. Si uno sigue con hambre, lo más probable es que sí exista falta de alimentos en el organismo; y si se calmó esta sensación, significa que solo era sed y se  confundió con hambre.

Usar platos muy grandes: cuando servimos comida en platos grandes nos da la impresión de que la porción es pequeña (pues vemos un amplio espacio vacío), y tendemos a comer más o a repetir. En cambio, si se usan platos más pequeños, será posible controlar mejor las porciones, y el plato aparentará estar lleno. También es aconsejable utilizar tazas medidoras al momento de servir, así uno se asegura que está comiendo la porción que corresponde.

Comer menos de 5 veces al día: a algunos les puede parecer contradictorio comer tantas veces en un día para bajar de peso. Sin embargo, lo recomendable es comer una pequeña merienda entre el desayuno y el almuerzo (la que se conoce como "media mañana), y otra, entre el almuerzo y la cena (la que se conoce como "media tarde"). Si solo se consume las 3 comidas principales (desayuno, almuerzo y cena), lo más probable es que uno llegue a la siguiente comida con un hambre incontrolable y coma en exceso. Además, no se debe olvidar incluir vegetales (ya sea en ensaladas o sopas) en las comidas principales, pues por su contenido de fibra, generan sensación de saciedad.

No controlar las emociones: muchas veces tendemos a comer basándonos en nuestras emociones. Tal vez no tuvimos un buen día o nos sentimos de mal humor y decidimos comer grandes cantidades de golosinas y alimentos ricos en grasas, pues creemos que eso nos va a calmar. Cuando uno se encuentra en una situación similar, hay que preguntarse si realmente es hambre, o es un deseo de comer para calmar la ansiedad. Lo ideal, en todo caso, sería salir a caminar, a correr, o hacer alguna actividad que se disfrute, pues si uno opta por comer de más, lo más probable es que después se sienta culpable.

Comer frente al televisor o a la computadora: esta mala costumbre hace que uno no controle la cantidad de alimentos que come, ni se concentre en la masticación adecuada. Lo más probable es que uno termine de comer muy rápido y aún no se sienta satisfecho, lo cual conlleva a seguir comiendo. Hay que recordar que comer es una actividad que merece concentración y tiempo, pues cuando uno come pausado y mastica una buena cantidad de veces, el cerebro recibe la señal de que uno está satisfecho y no necesita comer más.

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