Llorando sobre leche derramada

Sin comentarios Buen bocado - 21/06/2017 - 5:20 PM

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Dicen que las apariencias engañan, y por lo visto en nuestro país el dicho también se aplica a los alimentos. Resulta lamentable y vergonzoso que autoridades de otro país nos hayan dado a conocer la realidad de las industrias alimentarias peruanas. Hemos estado consumiendo "bebida láctea" en lugar de leche, y "dulce con sabor a chocolate" en lugar de chocolate.

¿De qué sirve tomarse el esfuerzo de leer detenidamente las etiquetas de los productos en el supermercado, si al final, el contenido del envase no es lo que el rotulado nos ofrece?

Pero, el hecho de que la industria alimentaria nos esté engañando con respecto al contenido de sus productos no es el único problema que estamos afrontando como consumidores. El tema del etiquetado nutricional es también un inconveniente. Leer la información nutricional de un alimento no es simple y toma tiempo. Cuando enseñaba "Fundamentos de Nutrición" en la Universidad, dedicaba una clase completa para explicarles a los alumnos cómo se lee la etiqueta de un alimento. Entonces, ¿Por qué las autoridades pretenden que toda la población entienda lo que contiene una etiqueta nutricional? ¿Por qué no toman el ejemplo de Ecuador y Chile, donde el rotulado de alimentos ofrece al consumidor una manera fácil y rápida de saber lo que está comprando?

Hay ciertos nutrientes cuyo consumo excesivo puede causar problemas en la salud. El azúcar y las grasas saturadas en grandes cantidades pueden provocar sobrepeso y obesidad, con lo cual se aumenta el riesgo de sufrir síndrome metabólico, dislipidemias, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, y cáncer. Lo mismo ocurre con el consumo desmesurado de calorías. Por su parte, el exceso de sodio (sal) provoca un aumento de la presión arterial, con lo cual se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades al corazón.

En ese sentido, el etiquetado de los alimentos en nuestro país debería estar enfocado en resaltar el contenido de dichos nutrientes en los productos, de manera que el consumidor sea consciente de lo que está comprando.  En Chile, por ejemplo, se utilizan octágonos negros en los envases, para dar a conocer si el producto tiene "alto" contenido de alguno de los nutrientes mencionados. En Ecuador, se utiliza el sistema de semaforización, que indica si el alimento es "alto", "medio" o "bajo" en azúcar, grasa y sal, usando los colores del semáforo.

Con respecto a ese tema, la situación parecía estar mejorando, ya que hace pocos días se publicó el Reglamento de la Ley de Alimentación Saludable en nuestro país. Sin embargo, dicha ley deja bastante que desear. En primer lugar, en cuanto al etiquetado, los parámetros técnicos utilizados para definir qué productos son altos en azúcar, sal y grasas saturadas, no son los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En otras palabras, los "límites saludables" de azúcar, sal y grasas saturadas en nuestras etiquetas estarían muy por encima de las cantidades recomendadas por dichas entidades internacionales. Por su parte, dicha ley se estaría implementando recién en unos cuatro años, con lo cual tendríamos que esperar todo ese tiempo para que los alimentos, por fin, tengan un rotulado que nos permita saber qué es lo que estamos consumiendo.

Es realmente lamentable el escándalo internacional que se ha desatado por la situación de las leches en nuestro país. Y es indignante que estemos siendo engañados por las empresas de alimentos. Esperemos que frente a esta situación, las autoridades de nuestro país dejen de favorecer a las industrias alimentarias y se empiecen a preocupar un poco más por la salud de la población. 

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